Wednesday, January 31, 2007

El precio de una editorial

No sé cómo, cuándo ni por qué, pero a alguien le dieron unos tiquetes de promoción de Taco Bell que eran unas fotocopias inmorales de verdaderos tiquetes.

Alguien tuvo el valor de intentar cambiarlos y para su sorpresa, ¡se los aceptaron! Por supuesto no pasó ni un par de minutos cuando surgió la genial idea de fotocopiar los tiquetes restantes.

El resultado final es que muy a mi pesar, debo admitir que fui con unos tiquetes que eran fotocopias aún peores de los originales a pedir mi burrito gratis.

No tengo idea de cuántos terminaron regalando, pero de fijo alguien va a salir despedido y el manual de procedimientos de Taco Bell va a especificar que se deben imprimir en una calidad y contextura más decente.

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